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Zapatillas

Elegir unas zapatillas deportivas no depende únicamente de la marca o del diseño. Lo más importante es escoger un modelo adaptado al deporte que practicas, el terreno por el que te mueves y tus características físicas.

Antes de comprar unas zapatillas, ten en cuenta estos aspectos:

  • El deporte que vas a practicar. No necesitan el mismo calzado un corredor de asfalto, un senderista o una persona que entrena en gimnasio.
  • La superficie. Las zapatillas para asfalto priorizan la amortiguación, mientras que las de montaña ofrecen más agarre y protección.
  • La frecuencia de uso. Si entrenas varias veces por semana, conviene invertir en un modelo con mayor durabilidad y mejores materiales.
  • Tu peso y forma de correr. Cuanto mayor sea el impacto que recibe la zapatilla, más importante será la amortiguación y la estabilidad.
  • La comodidad. Una zapatilla debe resultar cómoda desde el primer momento. Si aprieta o molesta al probártela, probablemente no sea la adecuada.

No existe una zapatilla perfecta para todo el mundo. El mejor modelo será siempre el que se adapte a tus necesidades y al uso que le vas a dar.

En Enforma Deportes trabajamos con primeras marcas especializadas y te asesoramos para ayudarte a encontrar el calzado que mejor se adapta a cada persona.

Aunque el tipo de pisada es importante, no es el único factor que debes tener en cuenta al elegir unas zapatillas. También influyen el peso, la técnica de carrera, el terreno y el tipo de entrenamiento.

Existen tres tipos principales de pisada:

  • Pisada neutra: el pie apoya de forma equilibrada. Es la más común y permite utilizar la mayoría de zapatillas de entrenamiento.
  • Pisada pronadora: el pie gira ligeramente hacia el interior durante la pisada. Una pronación leve es completamente normal, pero cuando es excesiva pueden recomendarse zapatillas con mayor estabilidad.
  • Pisada supinadora: el apoyo se realiza principalmente sobre la parte exterior del pie. Es menos frecuente y suele beneficiarse de zapatillas con buena amortiguación.

En los últimos años, numerosos estudios han demostrado que elegir una zapatilla únicamente por el tipo de pisada no siempre reduce el riesgo de lesiones. Por eso es importante valorar el conjunto de factores antes de tomar una decisión.

Si tienes dudas, en Enforma Deportes podemos ayudarte a elegir el modelo más adecuado según tu forma de correr, tus objetivos y el uso que le vayas a dar.

La forma más sencilla de hacerte una idea de tu tipo de pisada es observar el desgaste de unas zapatillas que hayas utilizado durante bastante tiempo.

  • Si el desgaste es uniforme, probablemente tengas una pisada neutra.
  • Si la parte interior de la suela está mucho más desgastada, es posible que seas pronador.
  • Si el desgaste se concentra en la parte exterior, podrías tener una pisada supinadora.

También puedes fijarte en cómo apoyan tus pies al caminar o correr, aunque no siempre resulta fácil identificarlo sin experiencia.

La forma más fiable de conocer tu pisada es realizar un estudio biomecánico, especialmente si corres con frecuencia o sufres molestias al entrenar.

En Enforma Deportes podemos orientarte para encontrar unas zapatillas adaptadas a tus necesidades, incluso si no conoces exactamente tu tipo de pisada.

Aunque ambas están diseñadas para correr, están pensadas para terrenos completamente diferentes.

Las zapatillas de running están fabricadas para correr sobre superficies compactas como asfalto, carriles bici o caminos fáciles. Su principal objetivo es ofrecer amortiguación, ligereza y comodidad durante muchos kilómetros.

Las zapatillas de trail running, en cambio, están diseñadas para correr por montaña y senderos. Incorporan:

  • Suelas con tacos para mejorar el agarre.
  • Mayor protección frente a piedras y raíces.
  • Más estabilidad en terrenos irregulares.
  • Materiales resistentes a la abrasión.

Utilizar unas zapatillas de running en montaña puede reducir la tracción y aumentar el riesgo de resbalones. Del mismo modo, utilizar unas de trail sobre asfalto suele resultar menos cómodo debido a la dureza de su suela.

Elegir la talla correcta es tan importante como elegir un buen modelo.

Lo recomendable es dejar aproximadamente un centímetro de espacio entre el dedo más largo y la puntera de la zapatilla. Ese espacio permite que el pie se expanda durante el ejercicio sin provocar molestias.

Además:

  • El talón debe quedar bien sujeto.
  • Los dedos deben poder moverse con libertad.
  • La zapatilla no debe apretar los laterales del pie.

Si vas a utilizarlas para correr o caminar largas distancias, es aconsejable probártelas con los calcetines que utilizarás normalmente y hacerlo al final del día, cuando el pie suele estar ligeramente más hinchado.

Cada marca tiene un tallaje diferente, por lo que siempre es recomendable consultar su guía de tallas.

No existe una cifra exacta, pero la mayoría de fabricantes sitúan la vida útil entre 600 y 800 kilómetros para unas zapatillas de entrenamiento.

Esta cifra puede variar según:

  • Tu peso.
  • La superficie donde corres.
  • Tu técnica de carrera.
  • La frecuencia de uso.
  • El modelo de zapatilla.

No esperes a que la suela esté completamente desgastada. Si notas que la amortiguación ha perdido eficacia, aparecen molestias que antes no tenías o la zapatilla ha perdido estabilidad, probablemente ha llegado el momento de sustituirla.

Renovar el calzado cuando corresponde ayuda a mantener la comodidad y reducir el riesgo de lesiones.

Las zapatillas de senderismo están diseñadas para caminar con seguridad por caminos, rutas de montaña y terrenos irregulares.

Al elegir unas, conviene fijarse en:

  • Un buen agarre para evitar resbalones.
  • Estabilidad en terrenos con desnivel.
  • Protección frente a piedras y raíces.
  • Transpirabilidad o impermeabilidad según el clima.
  • Comodidad para caminar durante varias horas.

Si realizas rutas sencillas, unas zapatillas ligeras de trekking suelen ser suficientes. Para recorridos más técnicos, con mucha piedra o mochila pesada, puede ser recomendable utilizar botas de montaña.

Elegir el calzado adecuado hará que las rutas sean más cómodas y seguras.

El drop es la diferencia de altura entre el talón y la parte delantera de una zapatilla, medida en milímetros.

Por ejemplo, si el talón mide 36 mm y la parte delantera 28 mm, la zapatilla tiene un drop de 8 mm.

En general:

  • Drop alto (8-12 mm): suele ser una buena opción para principiantes y corredores que apoyan primero el talón.
  • Drop medio (5-8 mm): es el más polivalente y uno de los más utilizados.
  • Drop bajo (0-4 mm): favorece una pisada más natural, aunque requiere una adaptación progresiva.

No existe un drop mejor que otro. La elección dependerá de tu forma de correr, experiencia y preferencias.

El mejor calzado para el Camino de Santiago dependerá de la ruta elegida, la época del año y el peso que lleves en la mochila.

Para la mayoría de peregrinos se recomiendan zapatillas de trekking ligeras que ofrezcan:

  • Buena amortiguación para caminar durante horas.
  • Excelente agarre.
  • Materiales transpirables.
  • Sujeción suficiente para evitar torceduras.

Si vas a realizar etapas de montaña o durante el invierno, unas zapatillas impermeables o unas botas de trekking pueden ser una mejor elección.

Lo más importante es estrenar el calzado varias semanas antes del viaje para adaptarlo al pie y evitar ampollas durante el Camino.

Si vas a iniciarte en el running, no necesitas unas zapatillas de competición ni el modelo más caro del mercado.

Lo más recomendable es elegir unas zapatillas de entrenamiento que ofrezcan:

  • Buena amortiguación.
  • Comodidad desde el primer uso.
  • Estabilidad.
  • Durabilidad.
  • Un peso equilibrado.

También es importante escoger un modelo adaptado al terreno donde vas a correr, ya sea asfalto, caminos o montaña.

Para la mayoría de corredores principiantes, la comodidad es mucho más importante que la velocidad o las últimas tecnologías.

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